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WARIERLAND,CAPITULO 8: UNA CRUDA VERDAD

9th May 2024 | 2 Views

Disclaimer from Creator: Este capitulo posee un pequeño grado de violencia y palabras fuertes, se recomienda discreción

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Ambos se lanzaron hacia Albert quien pudo esquivar el ataque justo a tiempo, viendo que sus dos amigos aun dormían y que se encontraban en peligro, decidió llevar la pelea hacia otro lado, al fin y al cabo era por él que ellos se encontraban allí, no por sus amigos. Corriendo hacia el interior del bosque, logró alejarse de ellos mientras ambos mercenarios iban tras él.

          Al parecer lo que dijeron sobre el príncipe es verdad, cariño- sonrió Eaglow- es un felixir de puro corazón y una gran moral

          Sí, es verdad- asintió Crowlf- sin embargo ¿Por qué se encuentra aquí? Esperábamos encontrarlo en su palacio, no en mitad del bosque al lado de un Electrodog y un Felpudo. Pareciera que está huyendo de casa

          ¿Acaso eso importa?- señaló Eaglow, continuando con la carrera- es mejor así en mi opinión, porque podremos acabar con él sin tener que preocuparnos por la guardia real o cualquier guarda espaldas que pudiera tener

          ¡Sí!- asintió Crowlf preparado para continuar con el combate

Deteniéndose en un lugar alejado en donde sus amigos podrían estar a salvo, Albert se dio vuelta y confrontó a los asesinos que habían ido por él. Alzando sus garras se puso en postura de defensa y dejó que ambos comenzaran con la pelea.

MIENTRAS TANTO, EN GARAT

El príncipe había desaparecido y todos en el reino se encontraban preocupados y angustiados por su seguridad. Caminando por el pasillo del lujoso palacio, Grumpy sonreía al ver que su plan había dado resultados, solo sería cuestión de tiempo que encontraran el cadáver de Albert en algún callejón, río o lago y tuviesen que darle a él la corona. Habrían preguntas, por supuesto que sí, siempre las había cuando se trataba de este tipo de asuntos, pero por fortuna Grumpy ya tenía las respuestas a esas sospechas y preguntas palaciegas: Un reino enemigo fue quien lo hizo.

Esa era la mejor respuesta de todas y la más práctica.  Era mejor decir que fue un reino enemigo el responsable de tal atrocidad a señalar a algún miembro de la corte que le cayera mal, cosa que igual hubiese sido viable pero Grumpy quería algo más que la corona, él quería el poder absoluto. Garat era un reino pacifico que gozaba de una gran reputación, sin embargo Grumpy veía en Garat algo más que eso, él veía un poderoso imperio con un gran potencial que buscaba ser despertado, siendo él quien se encargaría de demostrarle a Yume, Warierland, Felper y todos los demás reinos de lo que Garat era capaz de hacer.

Oyendo a los criados junto a los soldados correr por los pasillos mientras preguntaban con quienes se encontraban si lo habían visto, Grumpy sonrió y, fingiendo tristeza, se retiró a su cuarto para poder planear su siguiente movimiento. Al abrir la puerta y entrar, se encontró con uno de los Mercenarios que lo estaba esperando.

          Hola “Alteza”- sonrió el líder de los mercenarios que se encontraba en las sombras

          ¿Qué haces aquí?- se molestó Grumpy cerrando la puerta con llave para asegurarse de que nadie entrara de improvisto- ya habíamos acordado que te pagaría una vez que encontraran el cuerpo, no antes

          Es que todavía no hay cuerpo- sonrió aquel mercenario- el príncipe todavía vive

          ¡¿Por qué lo dejaste vivir?!- se molestó Grumpy al oír semejante noticia

          No lo dejé vivir, él solo huyó del palacio- abriendo la ventana de la habitación, añadió- parece ser que desea abdicar a la corona, creí que te interesaría saberlo

          De todos modos nuestro trato sigue en pie- señaló Grumpy molesto- acaba con él y luego recibirás la paga cuando el cuerpo haya aparecido

          Dalo por hecho- sonrió el líder de los Mercenarios mientras saltaba de la ventana y emprendía la marcha

Cerrando la ventana y sentándose en la silla de madera de su cuarto, Grumpy sonrió mientras se sobaba su mentón, y dijo:

          Así que mi perfecto hermano ha abdicado, ¿Eh? Perfecto, eso significa que dentro de poco podré ser coronado y llevaré a Garat a una era de gloria como nunca antes había sido vista- largando fuertes carcajadas Grumpy no pudo evitar sentirse más eufórico que antes

 

                                                                 . . .

 

Dándose la vuelta, Albert confrontó a sus perseguidores.

          ¡Muy bien, asesinos!- exclamó Albert molesto- ¡Es hora de pelear!

Moviéndose con velocidad, alzó su garra y mientras exclamaba el nombre de su ataque, lanzó un poderoso golpe hacia  Eaglow. Sin embargo Eaglow pudo esquivar aquel golpe y de una patada con su pata trasera derecha, dañó la mejilla de Albert mientras su cuerpo daba vueltas en círculos.

          Je- rió Eaglow al ver al joven príncipe caer al suelo- espero que no te haya sorprendido ese ataque cariño, pero de dónde venimos, no solemos gritar nuestros ataques a los cuatro vientos- viendo a Albert tratar de levantarse, Crowlf le pidió a su esposa

          Espera amor, deja que yo me encargue de él

          Si insistes- sonrió Eaglow. Dando vuelta sus ojos hacia un costado, añadió- siempre queriendo tener la mejor parte, realmente nunca cambias cariño

          Si lo hiciera entonces ya no te gustaría- rió Crowlf preparándose para el combate

Aquella pareja era peligrosa. Que le dijesen o no el nombre de sus ataques no le era un problema sino su velocidad y ferocidad, nunca antes se había enfrentado a un enemigo que se moviera así de rápido. Secándose el pequeño hilo de sangre que corría sobre la comisura derecha de su labio, Albert los vio con ira y decidió jugar igual de rudo que ellos.

Dando un potente salto, Albert intentó dar su patada felina sobre Crowlf. Sin embargo él la pudo esquivar y con un simple golpe de su cabeza en su estomago, bastó para tirarlo nuevamente al suelo. Pudiendo aterrizar sobre sus patas traseras, Albert tomó impulso e intentó nuevamente golpear a Crowlf, por desgracia él esquivó el ataque sin problema alguno y de una rápida como también dolorosa bofetada, lo hizo tambalearse. Mareado debido al golpe y asustado a la vez por la velocidad de su oponente, Albert decidió que era hora de sacar la artillería pesada. Sacando sus afiladas garras, Albert se abalanzó sobre Crowlf dispuesto a arañarlo cuando los ojos de su rival largaron un brillo violeta y Albert ya no se pudo mover. Con un gran horror, descubrió que se encontraba inmovilizado.

          Nada mal Príncipe, nada mal- lo felicitó Crowlf con un tono agradable y educado- he de admitir que esperaba un trabajo sencillo y en lugar de eso obtuve un pequeño, pero muy divertido, desafío- alzando su pata derecha, mostrándole sus afiladas garras, añadió-  es una pena que tenga que acabar así, realmente me terminaste cayendo bien

          Y a mí también- le secundó su esposa

          ¿Por… por qué?- les preguntó Albert con mucho esfuerzo, apenas si podía mover los labios- yo… yo nunca… les… hice… nada

          Y tampoco tenías porque hacerlo- sonrió Crowlf- míralo amor, tratando de entender lo que es obvio a simple vista ¿No te parece una ternurita?

          Por supuesto que sí, cielo- asintió Eaglow de manera divertida

          ¿Deberíamos decirle?- le preguntó Crowlf con un tono burlón

          ¿Decirme… decirme… qué?- la confusión en la pregunta de Albert hizo que Eaglow lo mirara con ternura y le respondiese a su esposo

          Adelante, díselo, de todos modos dudo que eso le importe mucho después de que hayas acabado con él

          Muy bien- sonriéndole con malicia, Crowlf le respondió- tu hermano Grumpy nos pagó para que te matáramos

          ¿De qué… de qué están… hablando?- se sorprendió Albert al oír aquella confesión- no… eso no puede ser… verdad

          Pero lo es, íbamos de camino a tu palacio para matarte cuando te encontramos en medio del bosque, supongo que debemos agradecerte por habernos ahorrado tantas molestias- alzando su garra, Crowlf se dispuso a acabar con aquel príncipe que no podía terminar de aceptar aquella cruda verdad

 

 

 

 

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